SALUD Y TEMPERANCIA

“La iglesia cree que su responsabilidad de revelar a Cristo al mundo incluye la obligación moral de preservar la dignidad del ser humano, al promover niveles óptimos de salud física, mental y espiritual.
Además de ministrar a los enfermos, esa responsabilidad se extiende a la prevención de las enfermedades mediante un programa eficaz de educación sanitaria y el liderazgo en la tarea de promover óptima salud, una vida sin tabaco, sin alcohol u otras drogas, y libre de los alimentos inmundos. Donde sea posible, los miembros serán animados a seguir principalmente una dieta vegetariana” (Manual de Iglesia, 2015).

Subdirector: Jenny Peña

Martha Rangel

Directora